Recorrer la villa de Llanes

En las callejuelas del casco antiguo, prolifera la actividad comercial de la villa, dando lugar a un circuito caprichoso cargado de motivos y empedrados en los que se inscriben una arquitectura a medida.
En pleno núcleo urbano se recorta la Playa del Sablón, una cala coqueta, limpia y protegida, por encima de la cual discurre un largo paseo por el acantilado. El inolvidable Paseo de San Pedro se acerca al kilómetro de recorrido.

En las callejuelas del casco antiguo, prolifera la actividad comercial de la villa, dando lugar a un circuito caprichoso cargado de motivos y empedrados en los que se inscriben una arquitectura a medida, de proporciones justas y respetuosas con un urbanismo mimado.

Llegamos a la ría, mínima y singular, adentrándose con sus lanchas y sus redes en el centro neurálgico de la sociedad llanisca. Desde aquí hasta el mar abierto nos espera un paseo de solera marinera y trajín acuático.

El puerto moderno  está protegido por una férrea escollera con los colores atrevidos de
los Cubos de la Memoria que el pintor vasco Ibarrola empleó para rescatar la escollera de su existencia gris y convertirlos en lienzo. La obra refleja unos contenidos en tres dimensiones que provocan tres posibles lecturas: La memoria del Arte, plasmada en los registros prehistóricos que motean por aquí y por allá, en medio de una obra vanguardista que los integra y hace suyos; La memoria del artista, reflejada en el acabado general de la misma obra, como síntesis de una trayectoria artística preocupada por las formas y el color ; La memoria del territorio se refiere a la memoria cultural y paisajística que se ha citado. La rural y la urbana, la aventura de hacer las américas, el mar mismo, sus gaviotas, la población marinera, la montaña...

Las huellas del medievo proliferan en el casco antiguo. De ello deja constancia el recinto amurallado, un cercado defensivo que comenzó a construirse como consecuencia de la Carta Puebla otorgada por Alfonso XII a la villa en el primer tercio del siglo XIII. Se conservan en buen estado el paño norte y otros restos dispersos en distintas periferias del casco histórico. En el núcleo de la historia también encontramos el Torreón, sólido y esquemático símbolo del pasado que hoy acoge la Oficina de Turismo.

La villa se completa con edificios renacentistas, inmuebles marineros como la Casa de la Ballena, lugar este último donde se reunía el gremio de mareantes; palacios y palacetes barrocos, una basílica gótica, un puñado de capillas, un casino modernista, y un goteo incesante de la denominada arquitectura de Indianos que encuentra en Llanes su verdadero sentido y las muestras más sorprendentes y numerosas, con jardines de ensueño y galerías acristaladas

La Hacienda de Don Juan

C/ La Concepción 5
33500 Llanes